"Soy el perro verde"

viernes, 7 de febrero de 2014


Son las cuatro de la tarde, me resigno a contemplar el paisaje de secano, al alboroto de las ruedas en el asfalto, repaso los bolsillos de mi abrigo color tierra a cuadros...Me resbalo en la primera parada, cuatro y media, las ganas apremian, me siento tranquila, sin nervios, segura. Cinco en punto y ella que no llega, prendo el primer cigarro, espero, desespero y comenzó el primer encuentro. Cinco y cuarto, y el nudo se resbala de pies a cabeza, se rompe el ritmo, se acelera, y el micromomento empezó, sus temblores se agarran, y llegamos con miedo al último destino, sentadas. Entonces despegué con profundas miradas, y tus piernas ya bailaban, me clavé once veces en tu iris, al tiempo que tú masturbaste mi rojo corazón y me lanzaste a la prosa, y me amaste sin medida. Ahora ya todo mide once, y buscamos los viernes de las cinco, me aseguré de amarte en el camino, mientras tú firmabas con abrazos de cama y de estaciones.

Te hablo de recuerdos hasta darles la vuelta y engancharte en una idea de presente. Lamento no saber liberar este dolor, y me decido a buscarte en tu lugar hasta romper el tiempo, y ya son ceniza las bocas que pueda haber besado, y volveré a dibujarte hasta empaparme en mi jodido desastre. Vivo inventándote en la oscuridad de mi almohada, hasta rodar a lágrimas y reviento en tus fotogramas, y fumo con cicatrices hasta convertirlas en herida y me piensas pensándote, que ya sabes que este once que llevas a la espalda se tejió con un hilo que siempre será conductor, ese que nos llevaba a las cinco de la tarde hacia nuestro sitio, aquel molino, que ya lleva girando once mil veces en condena hasta el infinito, ahogándome por no dejar de quererte.

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