"Soy el perro verde"

sábado, 24 de mayo de 2014


Ahora que la noche lleva horas recién nacida,  me atrevo a confesarle que no dejo de echar de menos tus entradas en puntillas, y guardo tus gemidos en forma de pastilla debajo de mi lengua, porque mis huesos yacen abiertos y astillados sin tu presencia y gritan callarse a tus ojos oscurísimos que olvidaste en mi memoria y sólo saben de imaginarlos.

Hay una farola enfrente de mi ventana que se ha encendido con el ruido de tus murmullos y destella luces que me buscan, como cuando acaricias mi pelo en ese impulso tan tuyo, olvidándome de las guerras bajo cama de mis gafas sucias y tu guitarra mal afinada (todavía ensaño tus notas al aire, así sin guitarra) .  Sabes que sigo siendo niña, que nunca te diré "Buenas noches" porque odio que empiece la noche, el espectáculo de tu presencia en modo ausente, aquí en mis cuatro paredes. Porque contigo he descubierto el miedo, ese temor benigno de tropezar con tu acera, y no te diré ni desearé. Porque sólo sabré pintarte la lengua de tu y yo, y de yo y tu, en lo atemporal y adimensional. Por eso me muero de miedo, y agarro los bolis ya derretidos de tu puta belleza, para unirme los lunares más secretos y hacerte la noche, que te mira en secreto.

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