"Soy el perro verde"

viernes, 26 de septiembre de 2014

From San Vicente to Manchester: 24/09/2014
Hace un mes que mi vacío se vacío de sí mismo y tu juegas a la poesía en distancias no medidas, y predices lluvias que llevan ya dos días enganchándome en una idea de agua que me resbala por lágrimas a lo que no estoy acostumbrada.

Me recorres a recuerdos por mis pneumas en todos sus formatos, y es que echo de menos quererte a los ojos. Respírame hacia dentro y déjame la humedad en carne viva en las ventanas que nos quieran mirar. Esta es mi declaración de intenciones firmada a piel de distancia con tela recién traída, que me recuerda las ganas de mirarte las costuras atadas a mis 24 vértices. 


Empiezan los sueños en mis arterias y fluyen en simbiosis con tu pulso para que siga siendo sueño de soñarte. Y me entra la paranoilla a la droga que no(te) tengo, y te visiono los ojos de los que yo te sé, y me hacen la noche a miradas animales que echan de menos dormir cuando tu estés.


Porque yo también soy de las de para toda la vida. Y así empecé a entender la vida, cuando tú me dejaste tenerla (contigo y juntoati). 


Since veinticuatro



lunes, 15 de septiembre de 2014


Vivo desvinculada al espacio que me corresponde, ese con paisaje de hormigones teñidos en azul contig(u)o a un granate solitario, allí donde los soles son los únicos que calientan mis amaneceres, y me resigno a soñarte en el lado derecho de la puerta, y despierto con la ansiedad de callarte la mirada que me tortura, a las caricias de distancia que tú me quieras poner, y te rezo para espantar la agonía de no poder abrazarte. Por favor pídeme que te luche, déjame limpiarme del derrumbamiento y explotar en ráfagas de colores a tu nuevo encuentro, ven y constrúyeme de blanco las paredes por las que resbalábamos a una felicidad que yo todavía no puedo describirte, como cuando te elevabas leyéndome la vida, al mirar la poesía que nace tus ojos. Tiritarte el amor a nervios que yo no controlo, muérdeme las palabras de la lengua, que son “tú” en 24 formatos de los que no me puedo desatar porque son mi verso que escondí en las falsas musas que nunca he sentido. Mojas mi locura cuando descalzas mis silencios a cada gemido que mancha sábanas, y es que a cada día par que siento tu reflejo,  me miro más tuya que mía, en una perspectiva que me atrevo a prometerte eterna.  Y hace tiempo que empecé a creer en el dolor de las mariposas, clavadas entre nuca y barbilla, y hace tiempo que dejé de creer en un mañana y en un aquí, creerte a ti por encima de todo amanecer. Esta es la tortura o esquisitez de no dejar de echarte de menos, vida.