"Soy el perro verde"

domingo, 28 de mayo de 2017

Fuiste lo concreto de lo inmenso
Fuiste la esquina en el cuadrado
Fuiste el principio de la espiral
Fuiste un manantial de posibilidades
Fuiste la mejor de mis versiones
Fuiste incendio, sal y albero
Fuiste tu enemigo, tu protector
Fuiste arritmia en mi pecho

Me fui para no hacerme daño, (porque dueles, claro que dueles)
no hubo yo en este viento, intenté llegarte a la carne, y acabé mordiéndome el fémur
te escuché hablar en los ojos de otra mirada, 
y sueñas el amor en pasados no acabados,
y entendí que era mejor no entenderte, 
te escuché llamarme mentira,
porque sólo esperabas verme los fallos, los defectos y las cicatrices,
antes que andar de mi mano
te vi el odio tras la mirada,
que yo no supe serte
que no te llego ni a las expectativas, aunque te quiero, no te puedo,
muero hundido en mi propio canto,
me mato por palabras, 
y omito todo aquello que me amarraba
voy a sacarme a bailar en el fuego,
y que la rima pague los destrozos de este incendio.




lunes, 8 de mayo de 2017

Ella bebe la tierra y pisa el agua,
sostiene la calma a pulso y me rompe con tormentas,
ella resbala a las lluvias que la quieran mojar 
y quema con millones de dudas antes de atreverme a preguntar.

Yo la sueño.
Sueño encontrarme contigo en paisajes de cama
Sueño en tus ojos (mi-)lésim(-os) que me observan desde las alturas,
Sueño a versos contigo.

Ella tiene la manía de morderse las manos, dejando en carne viva sus ideas.
Ella tiene la manía de amanecer tarde, si sueña despacio.
Ella tiene la manía de sonreirse bonito, y joder cómo lo hace. 

Que me has dejado el corazón en las sienes,
te tiemblo en el lado derecho de la cama, rezándole al tiempo, que se de calma 
y repaso los restos de mi lengua, que son tus formatos resbalando por las paredes, 
me has llenado de marcas de agua, y pestañeo si me pierdo en las reglas del juego

Ella me hizo Dalí mientras me miraba mirando azoteas y cables caídos desde el balcón.
y mecía con su risa el mediterráneo, y fue espuma en el charco.
y tropiezo en tus manos, para beber de ellas hasta que dejen de ser estrofa en mis versos.
Y que bien haces eso que haces cuando pisas empedrados, cuando subes a lo más alto.

Que yo te conocí de casualidad, como se tienen que conocer a las personas,
y voy a respirarte hacia dentro intentado que no sea triste, porque no sé muy bien que es lo que quiero,

porque yo,
te quiero tuya, y ojalá conmigo.